January 16, 2012
XLV por Cesar Vallejo

Me desvinculo del mar

cuando vienen las aguas a mi.

Salgamos siempre. Saboreemos 

la cancion estupenda, la cancion dicha

por los labios inferiores del deseo. 

Oh prodigiosa doncellez.

Pasa la brisa sin sal.

A lo lejos husmeo los tuetanos 

oyendo el tanteo profundo, a la caza 

de teclas de resaca.

Y si asi dieramos las narices

en el absurdo,

nos cubriremos con el oro de no tener nada,

y empollaremos el ala aun no nacida 

de la noche, hermana 

de esta ala huerfana del dia,

que a fuerza de ser una ya no es ala.

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